The Transit Editor estuvo presente en el Victoria’s Secret Fashion Show 2026. Después del encuentro del 18 de octubre en Los Ángeles, nuestro balance empieza por una palabra: movimiento. Las alas, las telas y la música dieron sentido a una puesta que se entiende mejor cuando se la ve transcurrir, con sus cambios de escala y de energía.

La apertura floral de Bella Hadid instaló una imagen reconocible sin agotar el recorrido. Nos interesa esa capacidad de una producción para cambiar de clima: pasar de la ligereza de Spring Awakening a los reflejos de Summer Fever y, más tarde, al volumen de las construcciones invernales. Cada segmento ofreció una forma distinta de mirar una misma pasarela.

La elección de cuatro propuestas musicales también le dio personalidad a la noche. Megan Moroney, Tate McRae, KATSEYE y Megan Thee Stallion sumaron registros diferentes. A nuestro juicio, los mejores momentos del formato aparecen cuando la caminata y la actuación encuentran un ritmo compartido y permiten prestar atención tanto a la prenda como a quien la lleva.

El regreso de nombres asociados a la historia de Victoria’s Secret aportó otra dimensión. Adriana Lima, Alessandra Ambrosio y Candice Swanepoel llegaron con una memoria visual que forma parte del atractivo del show. Sus apariciones invitan a comparar etapas, gestos y maneras de llevar unas alas que ya funcionan como un símbolo de la marca.

Kylie Jenner con el Fantasy Bra fue una decisión eficaz para concentrar miradas. También dejó una pregunta editorial interesante: cuánto espacio ocupa hoy la celebridad dentro de un desfile. La elección puede gustar o generar discusión; en nuestra opinión, su interés está en cómo modifica la relación entre una pieza, su historia y la persona elegida para presentarla.

El debut de Solange Omon nos dejó otro punto para destacar. Ver a la ganadora de Angels Among Us incorporarse al mismo escenario que figuras consagradas le dio una continuidad concreta al casting. Esa entrada ofrece una historia que puede seguir desarrollándose después de la presentación y merece atención por su trayectoria propia.

Nuestra valoración del show es favorable: hubo imágenes potentes, personalidad y momentos que invitan a volver al video. La próxima prueba para Victoria’s Secret será sostener esa curiosidad alrededor de sus prendas y protagonistas durante el resto del año. De esta edición nos quedamos con una pasarela capaz de combinar memoria, entretenimiento y un nombre nuevo al que seguir mirando.